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Flash informativo

Grupo de teatro IBERO Puebla: Tenues sombras en la casa Alba

PUEBLA.- Noviembre 26 del 2022.- La muestra de Talleres Artísticos Otoño 2022 es una oportunidad de reminiscencia, un acercamiento sensible a las actividades que nutren el alma de la Universidad Jesuita. La sensorialidad se transforma en una puerta para el sublime contenido que esta semana decora y recorre al campus. Así pues, entre la virtuosa galería aparece un talento que sintónicamente ha acompañado a la IBERO Puebla desde su fundación: el Grupo de Teatro.

En esta ocasión, la herencia del prosista, poeta y dramaturgo español, Federico García Lorca, renace de la vetustez para demostrar su trascendencia en una adaptación que adjunta la obra Bodas de Sangre, del mismo autor, con la trágica y penumbral representación orquestada desde la epocal marginación social: La casa de Bernarda Alba.

Teniendo al Auditorio Manuel Acévez, SJ. como recinto de su escenificación, el eco de Lorca se proyectó entre las voces de las actrices y los actores en la función estelar. El literato protestante, nacido a finales del siglo XX, cobró vida no solo por la excelente interpretación de la compañía, sino por la vigente lucha antirrepresiva que ni el tiempo ha podido tumbar.

Tal como se mencionaba en la sinopsis, se procuraron temas como el amor, la rebeldía, los rencores, la sexualidad y la anhelada libertad. Además, la disposición y recepción del público contribuyeron a la dramática atmósfera, de silencios densos, en donde las demacradas miradas se contagiaban empáticamente.

Dirigida por Christian Alfredo Cruz Colín, jefe de Talleres Artísticos y director del Grupo de Teatro desde 2015, la pieza teatral conllevó una motivación personal muy importante: “Creo mucho en lo que tienen que decir las y los jóvenes; es muy importante darles voz a través de un medio como es el teatro. […] A partir de ahí se pueden decir muchas cosas. También he sentido una libertad creativa, en el marco institucional, que me ha permitido renovarme en cada montaje”, señaló.

Asimismo, reveló la razón que impulsa la puesta en escena de obras clásicas: “Creo que el valor de los clásicos es que perduran en la memoria colectiva, en el pensar, en la cultura universal; porque su mensaje, aunque haya sido escrito en otra época, sigue vigente […] Esto nos hace pensar que la condición humana no ha cambiado tanto […] En esencia, seguimos padeciendo lo mismo”.

Por otra parte, Diego Salamanca Cobos, estudiante de la Licenciatura en Literatura y Filosofía e integrante del grupo desde 2020, rescató el aprendizaje que obtuvo al encarnar a la icónica Bernarda Alba: “Siempre que sales a escena aprendes muchas cosas, refuerzo la formación que he tenido como actor. […] También rescato lo que está detrás de esta obra, nos trae muchas reflexiones sobre el papel de la mujer en nuestra sociedad actual, el papel del patriarcado y cómo nos oprime a todes de distintas formas, y cómo a veces nos hace opresores”.

 

Adicionalmente, el actor enunció: “Es terrorífico que una obra, que se escribió hace 100 años, siga teniendo tanta vigencia en la actualidad. […] El verdadero arte tiene que ser rebeldía desde la ternura, la empatía y la corporalidad. Es un grito de auxilio y de guerra”.

Finalmente, Diego resaltó: “Creo que, en la sociedad actual, el hecho de que el arte esté tan abandonado habla mucho del poder que tiene el teatro a pesar de que la gente no lo venga a ver […] Es mucho más cómodo quedarnos viendo Netflix, en lugar de venir a afrontar estas realidades”.

El elenco y equipo, que dio vida a la escritura de Lorca, se conformó por: Isaac Pérez / La Poncia; Paulina Valdez / Amelia; Erci Romano / Adela; Rosario Hernández / Martirio; Larissa Ellian / Angustias; Javier Santillana / Pepe el Romano, y Diego Salamanca / Bernarda.

La cabina fue operada por Saveed Bojalil y Diego Cruz. El diseño gráfico estuvo a cargo de Arturo Cielo. Vestuario, iluminación, sonorización, escenografía y montaje estuvieron coordinados por el Grupo de Teatro IBERO Puebla. Las artes escénicas heredan y atienden la necedad humana. Qué mejor refugio protestante, de la bruma cotidiana, que las tenues sombras en la casa Alba.

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