15 de septiembre del 2026
En México ocurre en promedio un temblor cada 20 minutos de cualquier magnitud y en cualquier punto del territorio nacional. Ante este panorama, académicos de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP urgieron a consolidar una cultura de prevención sísmica y a aplicar la ingeniería de riesgos para reducir la vulnerabilidad en la infraestructura del país.
Eduardo Ismael Hernández, profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Civil de la UPAEP, explicó que la incertidumbre respecto a la magnitud, localización y fecha del siguiente gran movimiento telúrico obliga a calcular escenarios probables mediante métodos estadísticos e ingenieriles.
El especialista destacó la relevancia del próximo Simulacro Nacional del 19 de septiembre, cuya hipótesis prevé un sismo con epicentro hipotético en Tehuacán, Puebla.
Por su parte, el maestro José Alberto Herrera Hernández, Director de la Facultad de Ingeniería Civil, señaló que el riesgo sísmico se compone de tres elementos principales: la amenaza, el grado de exposición y el nivel de vulnerabilidad. Herrera subrayó que la exposición incrementa conforme crecen las zonas urbanas y la densidad poblacional en las ciudades.
Vulnerabilidad y falta de mantenimiento
Respecto a la infraestructura, los expertos advirtieron sobre el riesgo latente en casonas y edificaciones antiguas del centro histórico de Puebla. Muchas de estas estructuras de mampostería no reforzada carecen de mantenimiento adecuado o sufrieron daños en sismos pasados, como los de 1999 y 2017, sin ser intervenidas a tiempo.
Asimismo, señalaron que la autoconstrucción representa un problema social y cultural extendido en el país. Al no seguir los reglamentos de construcción ni las recomendaciones normativas de diseño sismorresistente, las viviendas incrementan su susceptibilidad ante colapsos o fallas estructurales.
«Construir con responsabilidad, evaluar lo que ya existe y sobre todo sostener políticas públicas de prevención es la única manera que tenemos para proteger las vidas y el futuro de nuestras comunidades», afirmó Herrera Hernández.
Políticas públicas y formación técnica
Los académicos enfatizaron que México signó en 2015 el Marco de Sendai de la ONU, compromiso internacional enfocado en implementar estrategias para reducir los riesgos de desastre para el año 2030. Además, recordaron que la Ley General de Protección Civil mandata la coordinación de los tres órdenes de gobierno para transitar de esquemas reactivos a una gestión preventiva integral.
Para atender esta necesidad, la UPAEP cuenta con la maestría en ingeniería de riesgos de las construcciones, programa de posgrado único a nivel nacional orientado a formar especialistas técnicos. Los investigadores concluyeron que la inversión pública en investigación y el trabajo conjunto entre autoridades y academia resultarán clave para mitigar los impactos de futuros sismos.



