14 de octubre del 2026
La reducción de personal en FORVIA ha dejado a alrededor de 3 mil trabajadores sin empleo en Puebla durante 2026. En medio de los recortes, el dirigente estatal de la CROC, Iván Efraín González Buendía, reconoció que la plantilla original de la compañía se ha reducido casi a la mitad, mientras el sindicato no cuenta con información constante sobre el número de bajas.
Durante su declaración, el líder sindical explicó que los despidos responden a la caída de las ventas, la conclusión de proyectos y el traslado de operaciones a otras entidades. Sin embargo, su explicación también deja sobre la mesa una pregunta sobre el papel de la organización sindical: qué margen tuvo para intervenir ante una reducción de esta magnitud y qué acciones emprendió para defender los puestos de trabajo.
González Buendía señaló que la empresa no comunica semanalmente al sindicato el número total de trabajadores despedidos, debido a los cambios en los pedidos y las necesidades de producción. No obstante, para dimensionar la actuación de la CROC, resulta relevante precisar si la organización conoció con anticipación el alcance de los recortes, qué gestiones realizó ante la compañía y si buscó alternativas para evitar o reducir las bajas.
Como ejemplo de los cambios en la industria, el dirigente mencionó un proyecto relacionado con Nissan que operaba en Huaquechula y cuya producción fue trasladada a Aguascalientes, con el objetivo de reducir costos de transporte. A este escenario se suma la incertidumbre por las negociaciones del T-MEC y los aranceles, factores que, de acuerdo con su explicación, han afectado las decisiones de las empresas automotrices.
El dirigente de la CROC también aseguró que los trabajadores despedidos recibieron liquidaciones ligeramente superiores a lo establecido por la ley y que representantes sindicales los acompañan para orientarlos sobre las prestaciones que les corresponden. Sin embargo, el pago de las indemnizaciones no resuelve por sí mismo el cuestionamiento sobre la defensa del empleo ni aclara qué medidas se negociaron para contener los despidos.
Pese a los recortes, González Buendía confió en que la llegada de nuevos proyectos permita recuperar parte de las plazas perdidas. Estimó que la producción podría repuntar entre febrero y marzo de 2027, lo que abriría la posibilidad de recontratar a antiguos trabajadores, aunque reconoció que esto dependerá de los pedidos que reciba la compañía.
Mientras esa recuperación llega, miles de empleados ya perdieron su fuente de ingresos. La explicación sobre la caída de la producción da contexto a la crisis, pero también deja pendiente una cuestión central: qué hizo la CROC para proteger a los trabajadores antes de que los despidos se concretaran y qué resultados obtuvo ante la empresa.




