Por MANUEL CENTENO:
CIUDAD DE PUEBLA, Pue. – Febrero 24 del 2026.- El investigador Carlos Hernández Jiménez, adscrito a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), participó en el hallazgo de una nueva especie de serpiente endémica del estado de Puebla, denominada Yakacoatl tlalli, cuyas características morfológicas sugieren que desarrolla la mayor parte de su vida bajo tierra.
Este descubrimiento, en el que también colaboraron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, la University of Texas y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), representa un aporte significativo al conocimiento de la biodiversidad en México, al tratarse no sólo de una nueva especie, sino de un género previamente desconocido de serpientes.
De acuerdo con el académico, el ejemplar fue localizado por el estudiante Oscar Olivares, integrante del equipo de investigación, lo que permitió iniciar los estudios necesarios para su identificación. El nombre asignado a la especie proviene del náhuatl y hace referencia a una “serpiente de tierra con nariz alargada”, en alusión a la forma de su escama rostral, rasgo distintivo asociado a especies con hábitos fosoriales.
Así mismo, explicó que se trata de una culebra no venenosa que mide menos de 30 centímetros y cuya anatomía sugiere que permanece enterrada durante largos periodos. El análisis de su contenido estomacal reveló la presencia de restos de alacrán, lo que refuerza la hipótesis sobre su comportamiento subterráneo y hábitos alimenticios.
El especialista detalló que las diferencias en los patrones de escamas, así como en la estructura del cráneo, la maxila y la dentición, motivaron estudios más profundos. Posteriormente, el análisis de diversas secuencias de ADN confirmó que este organismo pertenece a un linaje completamente distinto a cualquier otro descrito hasta ahora a nivel mundial.
Se estima que su distribución podría abarcar otras zonas de la Sierra Mixteca poblana, dentro de la provincia biogeográfica de la cuenca del río Balsas. No
obstante, aún se requiere mayor investigación para conocer aspectos clave de su biología, como su reproducción, dieta y hábitat específico.
En ese sentido, el investigador subrayó que este hallazgo evidencia el amplio potencial biológico del estado, donde actualmente se tienen registradas alrededor de 110 especies de serpientes, y destacó la importancia de impulsar estrategias de conservación que permitan proteger a esta nueva especie e incluirla en la legislación ambiental mexicana.






