12 de mayo del 2026
Con motivo de la celebración del Día del Maestro en México y otros países este próximo 15 de mayo, académicos de la UPAEP reflexionaron sobre el papel del docente en la época actual, destacando que la educación enfrenta hoy desafíos mucho más complejos que en décadas anteriores, donde la formación académica debe complementarse con el desarrollo socioemocional, ético y comunitario de los estudiantes.
Miguel Ángel Sainz Palafox, profesor tutor de la Maestría en Desarrollo Humano y Educativo de la UPAEP; Giovanni Chávez Melo, Director de la Facultad de Innovación y Tecnología Educativa; y José de Jesús Alcalá Anguiano, Director de la Facultad de Pedagogía, coincidieron en que la educación actual requiere de una participación conjunta entre docentes, familias, instituciones y sociedad para responder a las necesidades de las nuevas generaciones.
Sainz Palafox señaló que el rol del docente se ha transformado profundamente en los últimos años, dejando de centrarse únicamente en la transmisión de conocimientos académicos para incorporar temas relacionados con la salud mental, la responsabilidad social, la inclusión y el desarrollo socioemocional.
Explicó que, tradicionalmente, la escuela era vista como el espacio encargado de enseñar contenidos académicos, mientras que la familia se responsabilizaba de la formación en valores; sin embargo, hoy ambos ámbitos deben trabajar de manera articulada.
“Ya no podemos entender la educación solamente desde la enseñanza de contenidos escolares. Hoy la escuela y el docente enfrentan retos relacionados con la salud emocional, la justicia social y la formación comunitaria, lo que vuelve mucho más complejo su trabajo”, expresó.
Asimismo, destacó que el principal reto es lograr una verdadera cooperación entre familia y escuela, pues el desarrollo integral del estudiante depende de una visión compartida y de objetivos alineados entre todos los actores educativos.
Por su parte, Giovanni Chávez Melo enfocó su participación en el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial dentro de los procesos educativos, subrayando que el docente del siglo XXI debe comprender y utilizar estas herramientas como catalizadores del aprendizaje y no solamente como recursos tecnológicos de moda.
Indicó que actualmente existe una brecha entre las tecnologías que utilizan los estudiantes en su vida cotidiana y las dinámicas tradicionales que todavía prevalecen en algunas aulas, situación que obliga a replantear las metodologías de enseñanza.
“El docente no puede ser ajeno a la tecnología. Hoy los estudiantes viven rodeados de inteligencia artificial, redes sociales y herramientas digitales, por lo que la educación debe ayudarles a utilizarlas de manera ética, crítica y responsable”, puntualizó.
El académico explicó que el uso de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial generativa y los sistemas agénticos, exige una formación ética sólida para evitar usos inadecuados o dependencias que afecten el aprendizaje.
En este sentido, sostuvo que el objetivo no es sustituir al docente, sino facilitar sus labores administrativas y permitirle enfocarse en la formación humana y académica de los estudiantes.
Asimismo, reconoció que las exigencias actuales hacia los docentes son cada vez mayores, pues además de enseñar contenidos, se les pide dominar temas de inclusión, tecnología, innovación, gestión emocional y acompañamiento estudiantil.
“El docente de hoy parece tener que convertirse en un ‘superhéroe’. Por eso es importante también reconocer su esfuerzo y brindar mejores condiciones para desarrollar su labor”, enfatizó.
En su intervención, José de Jesús Alcalá Anguiano destacó que no existe un único rol docente, sino múltiples roles que cambian dependiendo del contexto social, económico y cultural en el que se desempeña cada educador.
Explicó que las necesidades de un maestro en una comunidad rural son completamente distintas a las de un profesor universitario en una ciudad, por lo que la práctica docente debe construirse desde la observación, la escucha y la atención a las realidades específicas de cada entorno.
“Las y los docentes necesitan desarrollar una lectura profunda de los contextos donde trabajan. Cada grupo, cada comunidad y cada realidad requieren estrategias distintas”, señaló.
El director de la Facultad de Pedagogía también advirtió sobre el desgaste emocional y administrativo que enfrentan actualmente muchos docentes, quienes deben equilibrar tareas académicas, administrativas y personales en medio de contextos cada vez más demandantes.
Subrayó que el exceso de burocracia y la presión por generar evidencias y resultados pueden afectar la esencia de la labor educativa, que debe centrarse en la reflexión, el acompañamiento y la transformación humana.
“La escuela no solamente forma cerebros; forma personas, relaciones, afectos y ciudadanía. Por eso el bienestar emocional de los docentes también es fundamental”, afirmó.
Respecto a la relación entre padres de familia y docentes, los especialistas coincidieron en que es necesario fortalecer la comunicación y construir relaciones de corresponsabilidad que favorezcan el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes.
Sainz Palafox explicó que las nuevas perspectivas en derechos humanos y educación inclusiva no buscan restar autoridad al docente, sino promover espacios educativos más comprensivos y respetuosos de las distintas realidades de los estudiantes.
“No se trata de quitarle autoridad al maestro, sino de construir una relación más colaborativa entre familia y escuela para acompañar mejor a los estudiantes”, apuntó.
En cuanto a los retos del sistema educativo mexicano y el rezago educativo, los académicos reconocieron que aún existen importantes desafíos, particularmente después de los efectos provocados por la pandemia de COVID-19.
Chávez Melo señaló que el país requiere evaluar con mayor claridad los resultados de las políticas públicas educativas y fortalecer el trabajo conjunto entre gobierno, universidades, sociedad e iniciativa privada.
“Tenemos que trabajar como comunidad educativa y social. El rezago educativo es multifactorial y requiere soluciones integrales”, sostuvo.
Finalmente, los académicos hicieron un llamado a revalorar la figura del docente y reconocer el impacto social de su labor, destacando que la educación continúa siendo una de las herramientas más importantes para transformar positivamente a la sociedad.
En el marco del Día del Maestro, coincidieron en que celebrar esta fecha también implica escuchar las necesidades de los educadores, fortalecer sus condiciones laborales y recordar que la formación de ciudadanos es una responsabilidad compartida entre familia, escuela y sociedad.
“El docente sigue siendo una figura fundamental para construir esperanza y transformar vidas. La educación no puede recaer únicamente en la escuela; necesitamos corresponsabilidad social”, concluyó Miguel Ángel Sainz.







