13 de mayo del 2026
Mario Alberto López Mendoza, director de la Facultad de Ingeniería Química Industrial de la UPAEP, destacó que la ingeniería tendrá un papel decisivo en las próximas décadas para consolidar la transición verde, un proceso que implica transformar los modelos económicos, industriales y sociales hacia esquemas más sustentables y respetuosos con el medio ambiente.
Explicó que la transición verde no solamente representa un cambio tecnológico, sino una transformación integral de la forma en que la sociedad se relaciona con el planeta, bajo principios de descarbonización, eficiencia energética y justicia social.
Subrayó que el objetivo central es mitigar los efectos adversos del cambio climático, fenómeno cuyos impactos ya son visibles a nivel global con olas de calor, fenómenos meteorológicos extremos y afectaciones ambientales cada vez más severas.
“El gran fin es lograr estilos de vida más amigables con el medio ambiente y garantizar recursos para las futuras generaciones, siempre desde una visión de justicia social y de cuidado de nuestra casa común”, expresó.
López Mendoza señaló que, independientemente de la especialidad, los ingenieros diseñan productos y procesos destinados a satisfacer necesidades humanas, por lo que el principal reto es lograr que esos procesos sean cada vez más sustentables.
Explicó que para producir combustibles, alimentos, textiles, dispositivos electrónicos o tecnologías médicas se requieren recursos naturales y energía, por lo que la transición verde dependerá de la capacidad de optimizar el uso de esos recursos y reducir los impactos ambientales.
Añadió que uno de los conceptos fundamentales en este proceso es la economía circular, la cual busca sustituir el modelo lineal de “producir, consumir y desechar” por uno enfocado en reutilizar y revalorizar residuos.
Como ejemplo, mencionó el reciclaje de plásticos y el aprovechamiento de residuos de la industria azucarera para generar biocombustibles, biogás y otros productos de valor agregado.
“Hoy en día solamente entre el 3 y el 5 por ciento del plástico que consumimos se recicla, lo cual sigue siendo muy poco. Necesitamos desarrollar tecnologías que permitan reutilizar de manera más eficiente esos materiales”, apuntó.
El especialista resaltó que el avance tecnológico registrado en la última década abre nuevas oportunidades para desarrollar procesos industriales más limpios y eficientes.
Entre las tecnologías verdes con mayor potencial mencionó la captura y reutilización de dióxido de carbono, la producción de hidrógeno como fuente energética y el desarrollo de bioplásticos.
Indicó que estas innovaciones pueden contribuir significativamente al proceso de descarbonización industrial y a la reducción de emisiones contaminantes.
Asimismo, destacó la relevancia de la transición energética, especialmente en la sustitución gradual de combustibles fósiles por fuentes más limpias como la energía solar, eólica, mareomotriz e incluso nuclear.
No obstante, reconoció que todavía existen importantes desafíos tecnológicos y energéticos, particularmente en sectores industriales de alto consumo energético, como la industria química, automotriz y de alimentos.
“Una planta industrial requiere enormes cantidades de energía y aún estamos lejos de lograr una electrificación total basada únicamente en energías limpias”, explicó.
Más allá de los aspectos técnicos, López Mendoza enfatizó que el mayor desafío de la transición verde es cultural.
Afirmó que la sociedad debe modificar hábitos cotidianos relacionados con el consumo energético, la movilidad y el manejo de residuos, además de adoptar estilos de vida con menor huella de carbono.
“Antes de pensar en descarbonizar procesos completos, también debemos empezar a descarbonizar nuestra vida”, señaló.
El académico también subrayó que las decisiones relacionadas con proyectos de energías limpias deben incorporar criterios éticos y sociales, considerando el impacto sobre las comunidades y sus formas de vida.
En ese sentido, explicó que una transición verde justa implica priorizar el bienestar humano y ambiental por encima de intereses exclusivamente técnicos o económicos.
El director de la Facultad de Ingeniería Química Industrial destacó que la transición verde requiere la colaboración de múltiples disciplinas y sectores.
Aseguró que actualmente los grandes retos ambientales ya no pueden resolverse de manera aislada entre profesiones, sino mediante trabajo interdisciplinario entre ingenieros, científicos, administradores, financieros, gobiernos y sociedad.
Por ello, consideró fundamental que las universidades promuevan proyectos colaborativos y fortalezcan la formación de habilidades verdes entre los estudiantes.
Estas habilidades incluyen no sólo competencias técnicas, como el diseño de sistemas fotovoltaicos o procesos sustentables, sino también capacidades transversales relacionadas con la ética profesional, el trabajo en equipo, el compromiso social y la responsabilidad ambiental.
Además, destacó que las universidades deben fungir como espacios de innovación y transferencia tecnológica capaces de llevar el conocimiento científico al sector industrial y social.
Al responder preguntas de los medios, Mario Alberto López Mendoza afirmó que el principal reto para México es abandonar gradualmente la fuerte dependencia económica y energética de los combustibles fósiles.
Reconoció que el proceso demandará cambios culturales profundos, inversiones importantes y una estrategia de largo plazo que involucre a gobierno, empresas, universidades y ciudadanía.
Sin embargo, consideró que la transición verde representa una gran oportunidad económica para las empresas, ya que la implementación de modelos más sustentables puede traducirse en mayor eficiencia, reducción de costos y generación de nuevos productos y mercados.
“Si logramos implementar esquemas de economía circular y reutilización de residuos, podemos convertir costos de tratamiento en oportunidades de negocio”, puntualizó.
Finalmente, hizo un llamado a la sociedad para asumir un compromiso colectivo frente al cambio climático y avanzar hacia estilos de vida más responsables con el medio ambiente.
“El impacto ya lo estamos viviendo. La transición verde no sólo es tarea de la ingeniería, sino un compromiso de todos como individuos y como sociedad”, concluyó.








