12 de junio del 2026
La alimentación adecuada y la actividad física personalizada constituyen una de las estrategias más efectivas para prevenir enfermedades, mejorar la calidad de vida y promover un envejecimiento saludable. Sin embargo, especialistas advirtieron que cada vez más personas buscan orientación en redes sociales o siguen recomendaciones sin sustento profesional, poniendo en riesgo su salud.
Es importante acudir con profesionales capacitados para recibir orientación tanto en nutrición como en actividad física, señalaron académicas especialidades en nutrición, durante la conferencia de prensa “Salud en acción: Cómo la nutrición y el ejercicio individualizado transforman la calidad de vida”, organizada por la Facultad de Nutrición de la UPAEP, como parte de los trabajos que se vienen haciendo en coordinación con el programa internacional Global Summer 2026.
María de Lourdes Meza Jiménez, Directora de la Facultad de Nutrición de la UPAEP, señaló que la alimentación y el ejercicio son dos componentes inseparables dentro de un estilo de vida saludable y que su adecuada combinación impacta positivamente en todas las etapas de la vida.
“Cada vez más personas atienden recomendaciones que ven en redes sociales o siguen consejos de personas sin las credenciales necesarias para orientar sobre nutrición o ejercicio. Esto puede poner en riesgo la salud”, advirtió.
La académica explicó que una alimentación equilibrada debe aportar proteínas, carbohidratos y grasas en cantidades adecuadas para mantener una composición corporal saludable, caracterizada por una proporción adecuada entre masa muscular y grasa corporal. Cuando este equilibrio se pierde y aumenta el porcentaje de grasa, se incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles.
Asimismo, destacó que tanto la nutrición como la actividad física son fundamentales para el crecimiento y desarrollo de los niños, el bienestar de adolescentes y adultos, así como para preservar la funcionalidad y autonomía de las personas mayores.
Por su parte, Jessica Nava Avilés, Jefa de Enseñanza de la Clínica de Nutrición del Centro de Salud Integral UPAEP, alertó sobre los altos índices de sedentarismo registrados en México.
Indicó que, de acuerdo con datos recientes, alrededor del 55 por ciento de los adultos presenta niveles muy bajos de actividad física o lleva una vida sedentaria. La situación resulta aún más preocupante en la población infantil, donde aproximadamente el 82 por ciento de los niños en edad escolar mantiene hábitos sedentarios y no alcanza los niveles mínimos recomendados de actividad física.
“Si no fomentamos la actividad física desde etapas tempranas, es muy probable que tengamos adultos sedentarios y posteriormente personas mayores con más riesgo de sarcopenia, fracturas y pérdida de calidad de vida”, explicó.
La especialista destacó que el ejercicio no debe verse únicamente como una herramienta para perder peso o modificar la apariencia física, sino como una actividad que contribuya al bienestar integral. Por ello recomendó elegir actividades agradables y sostenibles a largo plazo, acompañadas siempre por orientación profesional.
Recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de incluir ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana.
Blanca Pedauyé Rueda Grados, profesora visitante del programa Global Summer 2026 de la UPAEP y profesora de la Universidad Camilo José Cela y nutrióloga del grupo HM hospitales, en Madrid, España, enfatizó que el ejercicio debe ser individualizado, al igual que la alimentación.
“No todo el mundo tiene que hacer el mismo tipo de ejercicio, ni la misma cantidad, ni la misma intensidad. Es fundamental adaptar la actividad física a las características y necesidades de cada persona”, afirmó.
La especialista en nutrición señaló que comenzar un programa de ejercicio sin valoración previa puede derivar en lesiones que terminan alejando a las personas de la práctica deportiva.
Asimismo, explicó que la actividad física estructurada y supervisada resulta especialmente importante en adultos mayores, ya que ayuda a prevenir la sarcopenia, enfermedad caracterizada por la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular que afecta la independencia funcional y la calidad de vida.
Blanca Pedauyé destacó que tanto en España como en México se observa una problemática similar: una creciente población sedentaria desde edades tempranas y una necesidad urgente de fortalecer la educación en hábitos saludables.
Las nutriólogas coincidieron en que la actividad física debe complementarse con una estrategia nutricional individualizada.
Jessica Nava explicó que no todas las personas requieren los mismos nutrientes ni las mismas cantidades, ya que las necesidades cambian según el tipo de ejercicio realizado, la intensidad, el estado de salud y los objetivos particulares.
Advirtió sobre los riesgos de eliminar grupos completos de alimentos o consumir suplementos sin supervisión profesional, prácticas que pueden ocasionar deficiencias nutricionales y afectar el rendimiento físico.
Además, destacó la importancia de la hidratación como un elemento clave para el funcionamiento adecuado del organismo y para optimizar los beneficios de la actividad física.
“Una buena orientación nutricional mejora la composición corporal, ayuda a regular niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos, y permite un mejor rendimiento físico y una mejor sensación de bienestar”, señaló.
Otro de los temas abordados fue la resistencia de muchas personas a acudir con un nutriólogo debido a la creencia de que recibirán dietas restrictivas o costosas.
Meza Jiménez aclaró que el objetivo de la nutrición profesional no es prohibir alimentos, sino acompañar a las personas en la construcción de hábitos sostenibles que respeten sus gustos, costumbres y contexto social.
En este sentido, Jessica Nava destacó que una alimentación saludable no necesariamente implica consumir productos costosos, sino aprender a aprovechar alimentos accesibles y nutritivos.
Como ejemplo, mencionó el programa de “Dieta de la Milpa” que impulsa la Clínica de Nutrición de la UPAEP, basado en alimentos tradicionales mexicanos, productos de temporada y compras en mercados locales, promoviendo una alimentación saludable, económica y culturalmente pertinente.
Las expertas también expresaron preocupación por el creciente uso de redes sociales e inteligencia artificial para obtener planes de alimentación o rutinas de ejercicio.
Blanca Pedauyé explicó que, aunque estas herramientas pueden proporcionar información general, no cuentan con la capacidad de realizar valoraciones clínicas ni de individualizar recomendaciones.
“Nutrición y ejercicio son disciplinas que requieren evaluación profesional. La inteligencia artificial no puede sustituir una historia clínica ni una valoración personalizada”, subrayó.
Las nutriólogas destacaron además el valor de las alianzas internacionales impulsadas por la UPAEP a través de Global Summer 2026. Lourdes Meza explicó que la colaboración con académicos internacionales fortalece la formación de los estudiantes mediante experiencias de docencia e investigación compartidas, permitiéndoles conocer enfoques globales sobre nutrición, actividad física y salud pública.
Por su parte, Blanca Pedauyé señaló que el intercambio académico permite identificar desafíos comunes entre México y España, particularmente en temas relacionados con sedentarismo, obesidad y promoción de estilos de vida saludables.
Invitaron a la población a perder el miedo a solicitar orientación profesional, iniciar gradualmente cambios en sus hábitos y comprender que tanto la nutrición como la actividad física son herramientas fundamentales para prevenir enfermedades, mejorar el bienestar emocional y mantener una mejor calidad de vida.
“Cuidar nuestra salud debe ser algo normal y natural. La alimentación adecuada y la actividad física son inversiones para nuestro bienestar presente y futuro”, concluyó Lourdes Meza Jiménez.




