Por MANUEL CENTENO:
CIUDAD DE PUEBLA, Pue. – Septiembre 18 del 2026.- Una tortuga africana que fue nombrada como “Darwin”, de edad de 15 años y de 40 kilogramos de peso, logró avanzar en su proceso de recuperación tras sufrir un atropellamiento que le provocó graves fracturas y exposición de órganos, gracias a la intervención conjunta de especialistas en medicina veterinaria e ingeniería biónica.
De acuerdo con la profesora investigadora de Ingeniería Biónica de la UPAEP, Marian Denisse Velver Ríos, el caso representó un reto urgente que obligó a desarrollar en poco tiempo un dispositivo especializado para apoyar la rehabilitación del ejemplar. El proyecto inició entre mayo y junio, y para finales de julio ya se había colocado una estructura funcional, resultado de un trabajo intensivo fuera de actividades académicas por parte de estudiantes y especialistas.
El médico veterinario José Miguel López Ramírez explicó que Darwin, una tortuga sulcata, llegó en estado crítico tras ser atropellada por un vehículo, lo que le ocasionó hemorragias severas, fracturas en el caparazón y la exposición de uno de sus pulmones, además de una contaminación considerable en la herida.
Ante esta situación, el equipo médico realizó una intervención de emergencia para controlar el sangrado y limpiar la zona afectada. Posteriormente, mediante estudios avanzados como tomografía, se evaluaron los daños internos, detectando el colapso de un pulmón y múltiples lesiones en la estructura ósea del caparazón.
El equipo de ingeniería biónica desarrolló una reconstrucción tridimensional que permitió planificar una cirugía compleja de entre siete y ocho horas, en la que se retiraron fragmentos dañados y se colocaron placas para estabilizar la estructura.
Como parte del tratamiento, se diseñó una carcasa biónica que facilita la limpieza constante de la herida, la aplicación de medicamentos y la supervisión del proceso de cicatrización sin necesidad de intervenciones invasivas continuas, lo que ha contribuido a reducir costos y mejorar el bienestar del animal.
Actualmente, Darwin continúa en etapa de recuperación, con avances en la cicatrización del tejido y la regeneración ósea. No obstante, los especialistas estiman que el proceso completo podría extenderse entre uno y dos años, y no descartan la colocación futura de una prótesis definitiva para cubrir las áreas donde el caparazón no logre regenerarse completamente.
El caso ha destacado la importancia del trabajo multidisciplinario en la atención de fauna lesionada, así como el papel de la innovación tecnológica en la medicina veterinaria para mejorar las condiciones de recuperación de los animales.



