08 de octubre del 2026
Colaboración de Alejandro Cruz
En dias pasados tuve la oportunidad de participar en un muy interesante desayuno con Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Puebla, en un diálogo con la Alianza Industria del Futuro del Gobierno de Francia.
La conversación puso sobre la mesa un tema fundamental para el desarrollo de nuestro Estado: la adopción tecnológica y la necesidad de alinear a la industria, la academia y el gobierno.
La industria es quien marca el ritmo de la transformación y debe definir hacia dónde se requieren las capacidades para los próximos 1, 3, 5 y 10 años. La academia, por su parte, debe evolucionar al mismo ritmo, formando ingenieros y técnicos altamente especializados que respondan a las necesidades reales del sector productivo.
Necesitamos fortalecer las alianzas industria-academia para reducir la curva de aprendizaje de los egresados, elevar su productividad desde el inicio y construir una cadena de proveeduría con las capacidades que demandan las nuevas tecnologías.
Por ello, debemos enfocarnos en las personas y no solamente en los empleos. La formación continua es la vía para elevar las capacidades, mejorar los ingresos y generar mejores oportunidades para nuestra sociedad.
El gobierno tiene también un papel fundamental: invertir en capacidades, innovación e infraestructura tecnológica para generar bienestar social y lograr que los beneficios de la transformación lleguen a las personas.
Y aunque la inteligencia artificial será un habilitador fundamental de esta transformación, debemos tener claro que la tecnología es el conducto, no el objetivo. El ser humano debe permanecer siempre en el centro.
De ahí la importancia de impulsar centros de innovación y diseño para la industria, con una visión transversal que conecte talento, tecnología, academia, empresas y gobierno.
El reto es grande, pero también lo es la oportunidad: prepararnos hoy para la industria que tendremos en los próximos 10 años.




